Del miedo al error al placer por crear: cómo deberían enseñarnos
Una reflexión personal sobre el error en la educación.
En mi entrada de presentación hablé un poco del perfeccionismo y de que me gustaría utilizar este blog a modo de terapia de choque contra el bloqueo que me produce. La verdad es que, de nuevo, he estado posponiendo el hacer esta entrada por varios motivos como son: que no se me ocurría un tema y que volví a caer en el pensamiento de “si no lo voy a poder hacer perfecto mejor lo dejo para otro día”. Pues hoy no, hoy me he inspirado y he empezado a escribir a lo loco con una hora de tiempo máximo; que sea lo que Dios quiera. jajaja
Cuando pienso en el fracaso se me viene a la cabeza un vídeo de Judith Tiral que me marcó mucho y que os voy a tener que obligar a ver (es por vuestro bien). Aquí lo dejo:
Este vídeo debería ser de visualización obligatoria en tutoría. Resume perfectamente cómo debemos afrontar el fracaso y el miedo a este en todos los aspectos de nuestra vida. Yo lo sintetizaría en esta frase que debemos tener siempre en mente: para conseguir llegar a algo vas a equivocarte muchas más veces de las que crees, así que asúmelo y sigue adelante siempre.
Todo esto lo veo reflejado en el sistema educativo muchísimo. Creo que en las aulas llevamos una tradición de humillar a quién se equivoca tanto por parte de algunos profesores (y eso que era mucho más común antiguamente) como por parte de compañeros a los que no se les corrige cuando se ríen de alguien por haber dicho algo mal al levantar la mano… Antes, a través de castigos físicos y hoy en día, con regañinas, pequeños comentarios o risas. Creo que esas metodologías tradicionales, centradas en la solución, la corrección y la memoria generan este tipo de situaciones de competitividad insana.
Poco a poco, nos vamos acercando a aprendizajes centrados en el proceso y la experiencia; en los que se pueden dar ambientes de compañerismo y apoyo mutuo. Con metodologías activas como la gamificación, el aula invertida, el aprendizaje basado en proyectos, el hackaton, el aprendizaje cooperativo y muchos otros podemos experimentar la aceptación del error y el pensar soluciones juntos. Sin embargo, no es suficiente con estas metodologías ya que si no se realizan en un ambiente positivo puede dar a la misma situación que antes.
La clave está en el vídeo de Judith, es que os va a tocar verlo. Bueno igualmente lo diré con mis palabras. Es importantísimo enseñar a los niños el valor que tienen los errores pero no vale con decírselo. Cuando se equivocan es cuando hay que enseñárselo y cuando nos equivocamos nosotros, a través del ejemplo. Darles el valor a atreverse a hacer las cosas sin miedo al resultado. Esto se ve muy bien en un experimento que me contaron aunque no recuerdo quien lo hizo. Era un profesor de fotografía que tenía dos clases. A una les mandaba a hacer fotos que fueran muy buenas y a la otra clase les mandaba a hacer muchas fotos. Salieron mucho mejores las del segundo grupo ya que no tuvieron miedo a hacerlo mal (los del primer grupo tuvieron parálisis por sobreanálisis).
Para concluir, me gustaría preguntaros a cada uno de vosotros cuál ha sido vuestra experiencia personal con el error, en el colegio o en la vida. ¿Has sentido alguna vez que el miedo a equivocarte te bloqueaba? Te invito a compartir tu experiencia, reflexión o historia, por breve que sea. Porque de lo compartido también se aprende.
Espero que os haya aportado algo (lo que sea) y de nuevo, os invito a mis queridísimos lectores a contarme vuestros pensamientos, críticas y quejas en los comentarios y a seguirme si queréis leerme más je je
Besitos, Lucía.
Me ha encantado Lu, muy importante el mensaje que mandas. Me siento muy identificada porque me pasa parecido. Desde muy pequeña mi padre y mi abuelo me ha inculcado que hay que ser “perfecto” a la hora de escribir (ejemplo: todas las letras tienen que tener el mismo tamaño, las líneas tienen que estar rectas…). Con el paso del tiempo, el mensaje ha ido calando hasta llegar a un punto en el que me bloqueo cuando algo no me sale “bien”, además de tener pensamientos muy negativos hacia mí misma. Con ayudita he comprendido que, aunque quiera hacer las cosas maravillosamente, lo importante es que sean funcionales y que me sirvan a mí.
ResponderEliminarGracias por compartir tu experiencia Lucía!
EliminarAprecio mucho la valentía que has tenido en expresar tu opinión acerca de este tema. Me ha parecido interesantísimo leerlo y estoy de acuerdo contigo en varios aspectos que comentas.
ResponderEliminarP.D: gracias por compartir el vídeo, lo compartiré entre mis amigos para que les llegue el mensaje.
Me encanta la posdata <3
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